domingo, 23 de septiembre de 2007

Y dijimos que estaba bien

Aclarando el panorama. Holas, panas: Vamos aclarando el panorama con eso de la presencia de Dios en escuelas, casas, vidas, muertes, tascas, botiquines, burdeles, oficinas públicas y privadas, iglesias, templos, sinagogas, mezquitas, casas de oración y de ablación, baños turcos, etc, y su relación con el derrumbe de las Torres Gemelas el 11 de septiembre, por parte, en contrario de lo que creen los teóricos de la conspiración y los escépticos, de unos carajos que creen (bueno, creían) tanto en Dios, en el Paraiso y la Vida Eterna, que fueron capaces de suicidarse (o sacrificarse según los gustos) en nombre de Él, de Dios quise decir. Es precisamente la invasión y presencia (insisto, según los gustos) de un Dios en todos los buenos y malos lugares arriba mencionados (usted escoge cuáles son los buenos y cuáles los malos, según su libre albedrío) lo que hace que algunos pierdan la cordura, se fanaticen y piensen que los «impuros», «impíos», «infieles», «mundanos», «vivalapepa», merecen el castigo divino y, que arrecho, decidan ellos castigarnos en nombre de Dios, y así, dejan de hablarnos, nos miran como si fuésemos inferiores y prescindibles, o con lástima porque el infierno nos espera, o nos regañan porque no tomamos la senda del Señor, o nos deca-pitan por no acoger una religión, usando para ello la espada que primero presentan con la punta hacia abajo para que parezca una cruz; o nos lanzan una bomba para descuartizarnos o un «peo líquido» para asfixiarnos; o nos dejan morir por no hacernos transfusiones de sangre; o se nos vienen encima como bombas humanas; o nos lanzan aviones cargados con otros creyentes que por más que rezan por vivir les pasa lo mismo que a los que rezan para morir. Es el Dios de los cristianos (católicos, ortodoxos, protestantes, evangélicos, testigos de jehová, mor-mones, seguidores de María Lionza y del Negro Felipe) el mismo de los judíos y el de los musulmanes, y la causa por la que muchos se matan y matan, desde los tiempos cuando los de Judá e Israel se impusieron el monoteísmo, que significa «Religión de un solo Dios o Creencia en un solo Dios» (no «Creencia en un Mono»), en contraposición a politeísmo o «creencia en varios dioses» (no «creencia en la policía»). Estos tipos , que formaron el actual pueblo judío o hebreo, israelita; que se impusieron el monoteísmo (Yavé, Jehová) y empezaron a joder a los filisteos, cananeos, amorreos, jebuseos, y tantos otros pueblos que también habitaban la Tierra Prometida, hasta el exterminio, colocándose ellos como los »chicos bue-nos» y los demás como los «malos». ¡De bolas!, exterminaron a quienes podían decir lo contrario.¡Qué como es la vaina! Bueno, Abraham, que estaba casado con Sara (que también se hizo llamar Saraí), no podía tener hijos con ésta o ésta no quería tener hijos de Abraham, por allí va la vaina; por su parte, Abraham tenía sexo con Agar, su esclava, y por no cuidarse ésta, quedó preñada y dio a luz a Ismael. Por su parte, Sara, que no era pendeja, se dejó preñar, ¡que casualidad, ahora sí y después de vieja!, por Abraham y dio a luz a Isaac (que crió a Jacobo, y de éste surgirían las doce tribus de Israel, etc.) y aunque Ismael era el primogénito de Abraham, fue despojado de la primogenitura (ser considerado primer hijo) y desterrado (que arrecho e injusto), junto con su mamá, por culpa de la insidiosa Sara. Is-mael funda el pueblo ismaelita, también conocido como el pueblo árabe que más tarde asumiría la religión musulmana que un árabe o ismaelita llamado Mahoma, impuso con base en espadas y sangre (igual que lo harían sus primos judíos). Por cierto, los musulmanes consideran a Jesucristo como uno de sus profetas principales (cómo les quedó el ojo). Como ven, Judios y Musulmanes creen en un mismo dios aunque con nombres diferentes. Yavé, Jehová o simplemente Dios para los hebreos, y Alá o simplemente Dios para los musulmanes. ¿Y los cristianos qué? Bueno, ellos son herederos de la tradición judía, pero con una religión distinta, o mejor dicho, distintas, porque son muchas, miles en el mundo, aunque predominen la cristiana ortodoxa (que también se divide en varias ramas), la cristiana católica, la cristiana anglicana (oficial en Ingaterra) y las protestantes, y entre éstas últimas, miles desde evangélicas libres y pentecostales, hasta cienciólogos (creen en los extraterrestres, con Tom Cruise como importante sacerdote) pasando por los testigos de Jehová, mormones, luteranos, bautistas, amesh, calvinistas, Pare de sufrir, Creciendo en Gracia (y estafados en des-gracia). Todos ellos creen también en Jehová, Yavé o Dios, pero a diferencia de los judíos que no creen que ha llegado el Mesías, los cristianos sí creen que llegó y que fue Jesús el nazareno (llamado así porque era de Nazareth, no porque vistiera de morado). Los cristianos católicos mataron a muchos moros (musulma-nes) que también buscaban matarlos a ellos, ambos motivados por los ánimos expansionistas mercantiles que se justificaban con la religión. Además, los cristianos católicos mataron a millones de indígenas ame-ricanos que practicaban el politeísmo y que, por no ser gafos, también mataron a unos cuantos cristianos invasores; esos católicos, más tarde, en nombre Dios, mataron a cristianos protestantes que también querían matarlos a ellos en nombre de Dios. La historia continúa, se matan en nombre de Dios, pero las masacres ahora son menores porque precisamente, especialmente en Occidente, se ha sacado a la religión de las escuelas y oficinas públicas, y se ha dejado a Dios en las casas, tascas, bares, botiquines, burdeles, cuartos de motel donde dicen que se escucha mucho el «ay, Dios mío, ay, Dios mío»; los baños turcos, la cocina, el mercado («Dios, haz que me alcance el dinero»), en la calle («Protégeme, Dios mío»), y en menor cantidad en templos, iglesias, sinagogas, mezquitas (que se mantengan por su cuenta y no a costilla del Estado). Si la figura de un Dios volviera con fuerza a las escuelas y dependencias públicas, seguramente volverían el fanatismo y la locura religiosa a Occidente, y entonces las masacres, creo, serían mayores. Ojalá los musulmanes reduzcan la presencia de la figura de Dios a espacios familiares o grupales, es decir, que lo saquen de la escuela y el Estado, entonces habría menos fanatismo y más vida. Ahora bien, si se trata de los valores humanos de honestidad, tolerancia, solidaridad, responsabilidad, disciplina, entre otros, ellos no son exclusivos de las religiones, son patrimonio de la humani-dad, y mientras menos contaminados con la religión estén, mejor es. Omar

Volver