jueves, 3 de diciembre de 2015

Mentira en espiral

                                          
Freddy J. Melo
                                                                                                                              
Atrapados en la mentira cuyo núcleo forjaron cuando vieron que con el presidente Chávez comenzaba a movérseles la tierra bajo los pies, la oligarquía vernácula y sus mandantes usenses no hallan otro camino que seguir chapoteando en ese fango, sobre el cual no es dable construir nada sólido.
La única salida posible se ha tornado para ellos casi imposible, pues arde en un fuego de dignidad que les quema las manos. Se trata, por supuesto, de la verdad. ¿Podrán volver sobre sus pasos quienes niegan todo? No se vislumbra en el horizonte grupo ni personaje con coraje, integridad y sindéresis suficientes para eso. Por el contrario, la mentira condiciona la mentira en interminable espiral, y la Revolución “no es democrática, ni ha hecho nada en 16 años”.
    Pero, para empezar, ¿cómo es que ahora se encuentran en el limbo, perdida buena parte de sus privilegios y la capacidad de manejar el Estado y los recursos del país?
¿Es que basta gritar fraude para desaparecer la realidad de 18 contundentes victorias electorales?
¿Es que el pueblo, su inmensa mayoría de masas empobrecidas y excluidas por el sistema que ellos añoran, no se ha pronunciado meridianamente, con los votos cuando ha sido el caso, con la firmeza de sus multitudes resistiendo golpes, sabotajes, guarimbas, payasadas trágicas, bombazos, asesinatos y otras lindezas del arsenal imperial las veces que ha tenido que enfrentar la agresión?
Ha resistido apoyando al Gobierno que ha creado y sin que este haya suspendido una sola garantía constitucional, a diferencia, por ejemplo, del señor Betancourt, ese “padre de democracia” que gobernó 5 años sin garantías y acuñó y practicó dos frases de insólita estirpe fascista: “las calles son de la policía” y “disparar primero y averiguar después”.
Quienes lo sucedieron, sus adláteres del pacto puntofijista, tradujeron cada letra de ellas en sangre y dolor del pueblo.
¡La verdad el 6-D!

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